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domingo, 27 de febrero de 2011

Monotonía (c)

No érase una vez, en un país muy lejano, ni había un castillo, ni un príncipe, ni una princesa, ni nada, no era un jardín con gnomos, duendecillos, ni hadas, no era nada de nada, eras tú, en el cuarto de tu casa, con tus cosas, el peluche, sobre el nórdico, en la cabecera de la cama, la muñeca en la silla, la brujita colgada de la lámpara, el poster con tu ídolo y las fotos con tus amigas, sujetas con celofán en la pared, con el marcapáginas, sobre la mesilla de noche, junto a tu foto enmarcada, el último libro, los álbumes de recuerdos y tu diario, la minicadena y los cd’s, el escritorio con el ordenador y su cactus, el flexo, repleto el bote de lápices que decoraste, tus abalorios y cosas en las cajitas, el albornoz colgado tras la puerta, el cepillo con algunos de tus cabellos en el tocador, tus pinturas de maquillaje, el espejo donde te miras con sus lámparas, el armario lleno con nada que ponerte, no es un cuento de princesas, no es un cuento de hadas, solo es tu vida, monótona, sin nada de nada, la ventana que mira para afuera de la casa, con tus pensares y su alma, la primera mirada, la primera sonrisa, la primera caricia, el primer beso, el primer suspiro, la primera mentira por volver tarde a casa, entre tú ropita íntima, guardada, dentro de un sobre, una foto y su carta, esa sonrisa y ese brillo en la mirada, en el tocador el frasquito de colonia de un catorce de febrero, solo tu vida monótona y plácida, la rutina de todos los días en casa, la melodía del teléfono, el latir del corazón al oír la llamada, la angustia de no poder responder, el borrarla de la memoria para que no quede registrada, nada de nada, monotonía, y mientras tanto, pensativa, te depilas, te haces la manicura, te pintas las uñas, te maquillas, aplicas sombra a tus ojos, realzas tus pestañas, das color a tus labios, no sin antes haber tomado tu baño de sales y  cremas hidratante, indecisa, te pones guapa, -¿braguita?, con el pantalón, mejor tanga, ¿este vestido?, ¡no!, tal vez, la falda, ¿y el pantalón con la camiseta entallada?, ¡ufff!, este sujetador me hace marcas, ¡no me gusta cómo estoy maquillada!, ¿el pelo recogido o suelto?, si es con vestido, recogido, ¡no!, parezco mayor, ¡mejor suelto!, me pondré el pantalón y la blusa, así estoy mas juvenil y desenfadada, monotonía, - ¡ops!, ¡y ahora el calzado!, no tengo nada que vaya a juego, tal vez las botas de piel, ¡sí!, las botas, el vaquero, la blusa con motivos ocres y el pelo suelto, ¡mamma mía, estoy hecha un adefesio!, ¡así no salgo a la calle!, ¿y si me pongo los leggings?, ¡eso!, los leggings, la blusa larga y el cinturón ancho a juego con los botines de media caña, ¿pendientes?, estos, ¡mi broche!, el cordón de cuero para el cuello con mi nombre, las pulseras trenzadas a mano con dos signos del zodiaco, el mío y el de, ¡a ti te lo voy a decir!, el reloj, el anillo, ¡mi sello!, ¡me queda bien esta sombra de ojos!, ¡gracias espejito guapo!, ¡ay, el móvil, por dios, se me olvidaba!, haces una llamada perdida, le das un beso a mamá, vuelvo pronto, con tus gafas de sol de marca a modo de diadema sobre el pelo, a toda prisa, estilando el largo pañuelo, poniéndote la chaqueta  de polipiel, coges el repleto bolsón, contenedor de todo menos justo lo que necesitas, sales de la casa, ilusionada, es tu vida sin estar maquillada, con princesas, con príncipes, con duendecillos, con hadas, solo tus ilusiones, tus anhelos, nada de nada, ¡en fin!, la incertidumbre, sin más, así que, érase una vez, la monotonía del día a día, prenda mía.

jmgd

domingo, 20 de febrero de 2011

Dimensión

Dimensión. jmgd

Una noche, oscura y fría noche de invierno, siento como me abraso por dentro, y, oigo una voz que dice: yo ya voy, -veo a una viejecita-, yo ya voy a ver a mi hijo, ¡ay, cuánto tiempo! El día siguiente en el duelo, no sé de donde salen murmullos de voces rezando al unísono un padrenuestro; noto que un escalofrío recorre todos los cuerpos, inmóviles, con mirada de espanto; hay cuatro sombras en rededor del féretro, y la figura de un mozo que tiene cuatro agujero de impactos de bala se eleva y desaparece atravesando el techo;  todo se queda en un profundo silencio, nadie se atreve a volver a abrir el ataúd; yo sólo sé que cuando a hombros lo llevan, noto que flota, y ni siquiera el golpeteo de la paleta del albañil que tapia la tumba produce eco. Sin saber cómo, solo, en el cementerio,  voy a darle mi último adiós, y, escritas en el cemento fresco me espantan cuatro iniciales, ante los cristales de las otras tumbas, petrificado, sólo reflejo  cuatro rayos de luz en la noche, oscura y fría noche de invierno.


jmgd

sábado, 19 de febrero de 2011

El pañuelo

Camisita blanca, calzonas y chaqueta de pana, zapatos nuevos, maletita de cuadros, recién pelado - ¡Qué guapo!- , once añitos acuesta; así salí del pueblo en la empresa hacia el Instituto de la Ciudad.

Cuando acabe los estudios se va con los primos del Norte que, si además aprende a escribir a máquina, puede trabajar a la sombra.”

Madre, cerca de la pensión vive una familia del pueblo que conozco es esa mujer que está siempre tiritando!

"¡Temblando, le fusilaron un hijo, temblando de miedo! Es familia nuestra. ¡Tú cada vez que pases, pobrecita, hijo mío, dale un beso!"

No pasaba un solo día sin cumplir con su deseo.

"¡Mira, prenda! Cuida a mi madre un momento, voy a un recado, enseguida vuelvo, si babea le limpias con el moquero."

Sentadito en el suelo junto a su silla, la miré fijamente y pregunté:

-¿Quien le ha hecho a usted esto?

Dos lagrimitas le asomaron…

-¡Si me habían dicho que ya ni sentía, y que de tanto llorar se le habían quedado los ojos secos!

Aquella noche soñé.

Vi a la querida viejecita, me incliné para darle el beso, su mano temblorosa me cogió por la carita, la arrimó a su boca, sentí en la mejilla sus labios y en la manita izquierda me arrebujó el moquero.
 
Un pañuelo blanco envejecido, ya amarillento; lo extendí y tenía una mancha de sangre que figuraba una rosa en el centro. Y recé.

La angustia pasó a ira y clamó:

-¡¡¡Venganza!!!

“¡Serás uno de ellos!”

Guardé el pañuelo en lo más profundo de mi alma.

Desperté empapado, envuelto en un sudor frío y el puño cerrado muy prieto.


jmgd

jueves, 17 de febrero de 2011

Oren-sano

doremifasollasi,silasolfamiredo
¡Ellllll afiladorrrrrrrrrrrrrr!
¡...y también tengo calcetines!

miércoles, 16 de febrero de 2011

Innovación

Centro Internacional de Innovación Deportiva en el Medio Natural.
El anillo.
 Granadilla.(CC)

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martes, 15 de febrero de 2011

Aires



Tiene la fea y mala costumbre de no escuchar ni hablar a nadie. ¿El sordomudo? ¡No, que va, el soplado?

jmgd

lunes, 14 de febrero de 2011

domingo, 13 de febrero de 2011

viernes, 11 de febrero de 2011

Rol


Un hurdano hurdano, de las mismitas Hurdes, que, por estar empleado en los retenes de los bomberos, tiene nómina y cobra mediante transferencia bancaria, por lo que al tenerla domiciliada le ha regalado la entidad financiera una cámara digital automática de grabar vídeos y hacer fotos, vivaracho él, la maneja que es una maravilla.
Un día cualquiera de esos de estar en paro, muy arreglado va a la capital con cámara en mano, y, aquí hago una foto, allí grabo; llega a las inmediaciones de un colegio y ve a los niños que en la hora del recreo están jugando, les graba, les hace fotos, en estos menesteres está, cuando un policía municipal le echa el alto, le detiene y le retiene hasta que llega el coche patrulla policial, le llevan a comisaría, le interrogan, eliminan las fotos de los niños y tras un aviso imperativo de que está prohibido y penado fotografiar niños  le devuelven su cámara y le dejan en libertad.
Sentado en la plaza de la alquería en compañía de casi la mayoría de los convecinos, les cuenta sus aventuras y desventuras entre chascarrillos y risas, como consecuencia de todo ello, avisándoles en propiedad, concluye: “Los de la capital no quieren que se les hagan fotos a los niños porque creen que se les roba el alma”


jmgd

domingo, 6 de febrero de 2011

Bucles

Viaja mi mente donde no alcanza mi vista.
Alcanza mi vista donde no llega mi mano.
Llega mi mano donde no estás tú.
Y, estás tú donde viaja mi mente.

jmgd

sábado, 5 de febrero de 2011

Bucle

Viaja mi mente donde no alcanza mi vista.
Alcanza mi vista donde no llega mi mano.
Llega mi mano donde no está mi vida.
Está mi vida donde no viaja mi mente.
¿Si la amo? ¡Si supieras, ilusión, cuanto la amo!

jmgd

jueves, 3 de febrero de 2011

La calle



En ese deambular, sonámbulo, viendo escaparates,  por entretenerme en algo, mientras mi mujer disfruta dentro de la tienda de ropa, se me acerca una chica muy conocida e intercambiamos unas palabras.
 ¿No es esa la hija de nuestro conocido? Me dice mi mujer en el intervalo de tienda a tienda.
 Sí.
 ¿Qué te ha dicho?
Nada.
Algo te diría, ¿nó?
Nada de importancia.
¡Pues vaya un secretismo!
¡Joder! Que si le echaba un polvo.
¡Madre!
Apaga la exclamación el ensordecedor retumbar de los bafles de un coche, al pasar, emitiendo una rumba, heroína.


jmgd