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lunes, 30 de diciembre de 2013

Trauma



Ya ni siquiera me acuerdo
si era de noche o era de día,
yo tan sólo sé que  llovía,
que me calé hasta los huesos.
Ya ni sé por qué ocurrió eso,
yo tan sólo sé que llovía,
y que casi apagado se oía
silbar a un tren en lo lejos.


jmgd

sábado, 28 de diciembre de 2013

Natividad





Los dedos danzando los bolillos me recuerdan al abuelo tejiendo el hilo, así como en los abalorios, las piedras swarovskis los plomos. El encaje de seda, las relucientes chorreras donde juega el agua. Los alfileres de colores, se asemejan a los juncos y las flores. En un pequeño islote, apiñados, más junquillos y más flores en el alfiletero del mundillo. Tintinean los palillos como las esquilas de retozones cabritillos.
¡Qué bonita está la tarde! ¡Qué bonita la puntilla de seda!, y la corriente del rio, y los juncos,  y las flores de ribera.
En la balconada y soleada atalaya donde entrelaza ilusiones, un pajarillo revoletea por entre los geranios del ventanal. Con ojos de pez acecha la salamanquesa quieta en la pared. Hasta las abejas, como buenas obreras, laboran hacendosas de flor en flor en el limonero, ¡qué bonitos los limones amarillos!, y a lo lejos se achaparra el humo blanquecino en la sierra del olivar.
 ¡Está la tarde a más no poder! ¡A reventar! Se ha adelantado la primavera. Los ocres de las nacientes hojas de la alameda quieren verdeguear. Más a lo lejos pasado los anieblados valles de pinares, en los picos, el blanco de la inmaculada nieve. Un algodonado nublado tuerce su melena, con un tímido arcoíris, sobre la nevada montaña.  
¡Qué bonita está la tarde! ¡Qué bonita la puntilla de seda!, y el verde de los olivares, y los ocres del monte, y los pinares, y la nieve de la sierra.
Poco a poco el encaje entre tanto utillaje va desvelando la trama. Para un momento, no se oye el esquileo; en una mano sostiene los bolillos, en la otra sujeta un alfiler; como diestro banderillero lo clava certero y templa; arranca el sonido y vuelve a tejer, y, otro silencio, otro alfiler
¡Qué bonita está la tarde! ¡Qué bonito el abanico de encaje, preludio de promesa! ¿Para quién tanto embeleso? Para mi niña hermosa, de cuerpo esbelto, ojos grandes y carita en rosa, a la que como natividad, entre juncos y flores, radiante de amores, alumbró el primer beso.


jmgd 

martes, 24 de diciembre de 2013

Ausencia



A la orilla del río Alagón
mana una fuente serena,
agua clara de mi pasión.
Al llegar la primavera,
dile, si vuelve, a mi amor
que ha sido larga la espera.

Fue hace demasiado tiempo.
Se desvanece, tímido
cual nevisca, el recuerdo,
el  suave hervor de sus labios,
su encanto, y el primer beso.

Ya es verano, y no volvió.
No ha vuelto ni tan siquiera
un vago devaneo de amor,
frenesí de primavera.   

Añoro el candor primero.
Sigo como quien espera
flores de mayo en enero.

Y aguardo, un rayo de sol
en agua clara y serena.

A la orilla del río Alagón.


jmgd 

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Una virtud


Como prueba de la fe
puse la otra mejilla.

Mi poema en tu poesía.

“El sol se hunde.
La lejanía,
su horizonte,
la neblina.
El paisaje
adivina
su lividez
en la vida.
Paisanaje.-
Se perfila
su ascendiente
de la ciencia
en: Un hombre,
que adoctrina.”

Como mi prueba de fe,
¡sólo la otra mejilla!
Y sólo por esta vez.


jmgd 

domingo, 15 de diciembre de 2013

Recelo



Nadie sabe,
ante el miedo,
ni ve ni oye,
no conoce.
Quieto el cuerpo
yace  inerte
en la calle.
Él ha muerto.
En la calle
yace inerte
quieto el cuerpo.
No conoce
ni ve ni oye,
ante el miedo,
nadie sabe.


jmgd

lunes, 9 de diciembre de 2013

domingo, 8 de diciembre de 2013

¡Es que ... !



¡… y no me digas
que aún tiene la herida
en carne viva!

No sea por presumir
pero
bebía los vientos
por mí.

Dije:
¡Lo siento!

Me amó
y
me fui.

Me dijo: ¡Te quiero!
Oyó el eco de mi voz:
¡Es que yo,
yo no te quiero a ti!

 ¿… y dices que su herida
no ha dejado de sangrar?
Siento mi corazón latir.

¿Pesar?
¡No sé!
Ta vez, sentir.

¡Es que…!

¿Es su vida
un frenesí?
¡Dímelo a mí!

También amé.

No fue por presumir
pero,
antes, de esos vientos
bebí.

Dijo:
¡Lo siento!

Yo amé
y
perdí.

Le dije: ¡Te quiero!
Oí el eco de su voz:
¡Es que yo,
yo no te quiero a ti!

jmgd