(al Valle)
-¿A ondi vas?
Si no pués jhacer
na,
¿a ondi vas?
Y
cogió la “verea” a la sierra.
-¡Aquí no pueo
aguantá!
La
tormenta descargó
el
fuego y la piedra.
Le
machacó el corazón.
Se
le nublaron los ojos.
Candó
los dientes,
y
miró al cielo;
gruñó
con rabia
un
“mecagoendiós”;
e
impotente, en el suelo,
como
están los que rezan,
arrebañó
con sus manos,
llenas
de grietas,
una
“embrozá”
de
sudores y bregas.
jmgd