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domingo, 18 de diciembre de 2011

viernes, 9 de diciembre de 2011

Oración

Oración.

Paso la tarde de acá para allá en los ensombrecidos paseos del parque, y, a ratos sentado en algún banco, absorto en mis pensamientos, llevo los nietos, aunque pienso que más de una vez me llevan ellos a mí, ¡no sé!, pero me miran y preguntan: ¿Por qué lloras? No lloro, sólo me emociono. Recuerdos de toda una vida, juntos, en el pueblo, ¡ya ves!, los hijos, su trabajo, tuve que venir con ellos a la ciudad, el ruido, las prisas, y tanta gente me agobia. Me tiemblan las manos, me cuesta respirar, debe ser este aire contaminado por los tubos de escape de los vehículos, dice el médico que es natural, nada de gran importancia, pero noto que me fatigo más que de costumbre, ¡en fin!, todo lo resume a achaques de la edad y me atiborra de pastillas de todos los colores. Tú, te fuiste, yo, ¡te echo tanto de menos!, aunque he de confesar que los niños me hacen feliz, ¡son tan vivarachos! Hoy  los mayores razonaban que las personas viven mientras están en el  recuerdo, debe ser cierto, porque en la soledad de la alcoba, noto que estás a mi lado y hasta siento tu aliento.

jmgd

jueves, 29 de septiembre de 2011

Creatividad imaginativa



¡Abuelo!, ¿quién pinta esas rayas en el cielo?
No ves, mi querido bebé que estamos dentro de una gran bola de cristal, y hay un bebé gigante que sobre ella no para de pintar y rayar.
¡Ahhh! Y cuando la mueve, abuelito, ¡comienza a nevar! 

jmgd

jueves, 11 de agosto de 2011

Contradicciones?


Pusiéronse en fila en el último escalón del altar mayor, acabada la misa de difuntos; ateo yo, suelo acompañar a los vivos cuando despiden a sus muertos, paso ante ellos y con una ligera inclinación de cabeza les acompaño en el sentimiento; a él no, con él me fundo en un abrazo y le doy dos besos, está abajo, junto a ella, sentado y decaído a la cabecera del féretro, nos emocionamos, llora, no es mi tío, pero fue hermano de mi padre desde siempre; con las yemas de los dedos, al dejarle con los suyos, toco el ataúd y mando un pensamiento:  mujer, tú que eres de los míos, si les ves, dales recuerdos.

jmgd

sábado, 16 de julio de 2011

Agravios

En el tramo final de la vía, casi en el hangar, raíles oxidados sobre traviesas podridas, de otros tiempos,  hacen descarrilar el pesado tren de la convivencia.

jmgd

La jornada.Tarde y noche.

Aseado; se ha lavado en un barreño de zin con agua bien caliente, que nunca falta en el balde que cuelga de las llares, no hay agua corriente, se ha puesto un chándal y zapatillas de felpa; le hierven la cara y las manos al entrar en calor, la casa está confortable, de eso cuida con mucho celo el padre, hay buena lumbre bajo la chimenea y tiene un buen brasero la mesa camilla,  prepara un tazón de café con leche y abre la caja de dulces que le regaló la mujer, no es muy tarde aún, pero a como está el día parece ya noche cerrada. Hijos de la idiosincrasia de la dehesa, son parte en ella. Al calor del hogar, padre, madre e hijo, viven la soledad, el abandono y la ignorancia, estampa de la desidia; afuera se prevé una noche de perros, acostumbrados a necesitarse, sienten el calor de hogar, cualquier percance lo asumen e intentan solventarlo con resignación; el padre le recuerda los sabañones y las frías noches de invierno en el chozo, lúcido, se defiende bien; a la madre, consumida por los achaques, poco a poco, le va pudiendo la noche del olvido, tiene retazos de luces y sombra en la memoria, hay que estar en todo momento pendiente de ella, a la pobre, ya  hubo que buscarla un día en la dehesa; él, el hijo, retrato del padre, sano de cuerpo y mente, de buena presencia, bien educado, es responsable y sumiso, un muchacho noble, que aprovechó bien sus años de escuela porque nunca pudo ser niño o tal vez nunca  dejó de serlo, aprendiz de  hombre que coge el temple, de cuerpo y alma, en esta tierra, sus días los llena con sus padres y su trabajo. Huele a cordero asado, y sobre el mantel reina una botella de vino tinto de marca, obsequio de el señor”, hoy la cena es especial, aunque no perdone la cazuela de leche migada, anima a ello la televisión con sus programas festivos, es Nochebuena. 

jmgd

sábado, 9 de julio de 2011

La Jornada. Mediodía, tarde.

La mesa de la cocina ya tiene puesto el mantel, con los platos, el pan y el vino, el padre quita la piel a una patata de las que está asando, el mozo, después de guardar el obsequio en la alacena, coge una de entre las brasas, le sacude un poco las pavesas y se calienta las manos con ella, entre tanto, la madre, ya un poco aseada, acerca el puchero con el cocido, él pone las cucharas, guarda el pan en la bolsa y enciende el televisor. Es mediodía. Ya ha sesteado en el sofá, cuando los señores parten para la capital, quitando el vaho con la mano, mira por la ventana, el pequeñín, con la nariz pegada al cristal de la ventanilla del coche le saluda, tímidamente, con la mano; se le dibuja una media sonrisa, que deshace rápidamente, al ver a su madre en el zaguán, sale, le coge el cubo con los restos de comida, lo cuelga de un gancho del porche y la mete en casa. Ya atiendo yo las gallinas, siéntese usted. Su padre también se ha quedado dormido, con el sonsonete de la televisión, al calor del hogar. Al volver, se sirve un buen tazón con calostros, y se sienta a ver las noticias, sigue el temporal. Cuando retoma los quehaceres, el hombre y la mujer están metiendo unos avios en la furgoneta, y tienen todo casi a punto para la marcha. Ya han llegado los señores, le comenta la mujer, nosotros saldremos enseguida, al pasar veo a tú madre, la pobre ¡que paséis buena noche!, y le despide con un beso. La mula, bambolea el carro con prisas, de vuelta al establo; se queda pensativa junto el pesebre, dando con desgana con la pata, para apartar a la ternera que quiere buscar su ubre.