Vistas de página en total

jueves, 29 de septiembre de 2011

Creatividad imaginativa



¡Abuelo!, ¿quién pinta esas rayas en el cielo?
No ves, mi querido bebé que estamos dentro de una gran bola de cristal, y hay un bebé gigante que sobre ella no para de pintar y rayar.
¡Ahhh! Y cuando la mueve, abuelito, ¡comienza a nevar! 

jmgd

jueves, 11 de agosto de 2011

Contradicciones?


Pusiéronse en fila en el último escalón del altar mayor, acabada la misa de difuntos; ateo yo, suelo acompañar a los vivos cuando despiden a sus muertos, paso ante ellos y con una ligera inclinación de cabeza les acompaño en el sentimiento; a él no, con él me fundo en un abrazo y le doy dos besos, está abajo, junto a ella, sentado y decaído a la cabecera del féretro, nos emocionamos, llora, no es mi tío, pero fue hermano de mi padre desde siempre; con las yemas de los dedos, al dejarle con los suyos, toco el ataúd y mando un pensamiento:  mujer, tú que eres de los míos, si les ves, dales recuerdos.

jmgd

sábado, 16 de julio de 2011

Agravios

En el tramo final de la vía, casi en el hangar, raíles oxidados sobre traviesas podridas, de otros tiempos,  hacen descarrilar el pesado tren de la convivencia.

jmgd

La jornada.Tarde y noche.

Aseado; se ha lavado en un barreño de zin con agua bien caliente, que nunca falta en el balde que cuelga de las llares, no hay agua corriente, se ha puesto un chándal y zapatillas de felpa; le hierven la cara y las manos al entrar en calor, la casa está confortable, de eso cuida con mucho celo el padre, hay buena lumbre bajo la chimenea y tiene un buen brasero la mesa camilla,  prepara un tazón de café con leche y abre la caja de dulces que le regaló la mujer, no es muy tarde aún, pero a como está el día parece ya noche cerrada. Hijos de la idiosincrasia de la dehesa, son parte en ella. Al calor del hogar, padre, madre e hijo, viven la soledad, el abandono y la ignorancia, estampa de la desidia; afuera se prevé una noche de perros, acostumbrados a necesitarse, sienten el calor de hogar, cualquier percance lo asumen e intentan solventarlo con resignación; el padre le recuerda los sabañones y las frías noches de invierno en el chozo, lúcido, se defiende bien; a la madre, consumida por los achaques, poco a poco, le va pudiendo la noche del olvido, tiene retazos de luces y sombra en la memoria, hay que estar en todo momento pendiente de ella, a la pobre, ya  hubo que buscarla un día en la dehesa; él, el hijo, retrato del padre, sano de cuerpo y mente, de buena presencia, bien educado, es responsable y sumiso, un muchacho noble, que aprovechó bien sus años de escuela porque nunca pudo ser niño o tal vez nunca  dejó de serlo, aprendiz de  hombre que coge el temple, de cuerpo y alma, en esta tierra, sus días los llena con sus padres y su trabajo. Huele a cordero asado, y sobre el mantel reina una botella de vino tinto de marca, obsequio de “el señor”, hoy la cena es especial, aunque no perdone la cazuela de leche migada, anima a ello la televisión con sus programas festivos, es Nochebuena. 

jmgd

sábado, 9 de julio de 2011

La Jornada. Mediodía, tarde.

La mesa de la cocina ya tiene puesto el mantel, con los platos, el pan y el vino, el padre quita la piel a una patata de las que está asando, el mozo, después de guardar el obsequio en la alacena, coge una de entre las brasas, le sacude un poco las pavesas y se calienta las manos con ella, entre tanto, la madre, ya un poco aseada, acerca el puchero con el cocido, él pone las cucharas, guarda el pan en la bolsa y enciende el televisor. Es mediodía. Ya ha sesteado en el sofá, cuando los señores parten para la capital, quitando el vaho con la mano, mira por la ventana, el pequeñín, con la nariz pegada al cristal de la ventanilla del coche le saluda, tímidamente, con la mano; se le dibuja una media sonrisa, que deshace rápidamente, al ver a su madre en el zaguán, sale, le coge el cubo con los restos de comida, lo cuelga de un gancho del porche y la mete en casa. Ya atiendo yo las gallinas, siéntese usted. Su padre también se ha quedado dormido, con el sonsonete de la televisión, al calor del hogar. Al volver, se sirve un buen tazón con calostros, y se sienta a ver las noticias, sigue el temporal. Cuando retoma los quehaceres, el hombre y la mujer están metiendo unos avios en la furgoneta, y tienen todo casi a punto para la marcha. Ya han llegado los señores, le comenta la mujer, nosotros saldremos enseguida, al pasar veo a tú madre, la pobre ¡que paséis buena noche!, y le despide con un beso. La mula, bambolea el carro con prisas, de vuelta al establo; se queda pensativa junto el pesebre, dando con desgana con la pata, para apartar a la ternera que quiere buscar su ubre. 

jueves, 30 de junio de 2011

La Jornada. Casi mediodía.

Es casi mediodía en la heredad, la casona ha despertado, en un ir de acá para allá los niños, aún con pijama, no paran, de un lado para otro jugueteando. ¡Mamá, mira este! ¡Si yo no estoy haciendo nada! Ella, la señora, de tez clara y cuidada, ojos verdes y pelo alisado, brillante, negro, con porte elegante, de mirar limpio, sonrisa amplia y amable, intenta poner orden en el caos. A ducharte, por favor, deja ya la vídeo consola, a desayunar, que hemos de salir temprano, no cojamos caravana; no se nos olvide llamar a los abuelos; papá está dejando todo a punto, en cuanto termine salimos. Él, el señor, moruno, siempre engominado, de mediana estatura, bien cuidado, de porte forzado, que difícilmente mira a los ojos, un poco pedante, pero en el fondo de muy buen corazón, según él, está por el garaje poniendo a punto su reluciente y potente todoterreno; ya ha desayunado, que presume de levantarse temprano, ha atendido el correo, despachado con los proveedores y acreedores, todo, on line, desde su confortable despacho de maderas nobles, a una temperatura de, sólo, 20º C, por eso de cuidar y ser respetuoso con el medio ambiente; sólo le queda cumplir con sus criados y sirvientes, cosa que se dispone a hacer. Como buen hombre, llano y acogedor, celoso del cuidado de lo suyo, va personalmente a hacer entrega de unos obsequios, protegido por gorro de pelo de visón, bufanda de lana pesada, confortable pelliza de piel, guantes de cuero y botas de doble forro; después de pasar por su casa de guarda, se dirige a sus establos, donde encuentra al criado atendiendo el ganado. Resopló la vaca. –Buenos días. Mire, le comenta al mozo, mientras con el puntero tactea en su móvil última generación,  hoy no salga mucho por el campo, si el ganado está atendido, él sólo buscará refugio en los cobertizos; lo atiende un poco antes esta tarde, y luego, sólo, está pendiente por si surge algún incidente, aquí le pongo este pequeño detalle.-Sí, señor, le responde. Cuando le ve alejarse, la ternerita sale recelosa, que buscó el amparo de la madre. 

jmgd

sábado, 25 de junio de 2011

Coplismo


Ventanas abiertas de par en par; “con la cara lavada y recién peiná…”, copla que emite la radio; ella tarareando mientras hace los oficios, “¡yo debí serrano cortarme las venas!...”, en las relucientes rejas pintadas de negro el verde de los geranios con flores multicolores, “…¿no te da pena dolores, no te da pena de mí?”, gotas de agua como rocío sobre las hojas de las recién regadas macetas,…“dame limosna de amores, dámela tú mi dolores”, entra, sale “…dámela por caridad”, sale, entra; trajina; airea, ventila; ventila, airea; barre; sigue la emisora con la copla, “…sé que mentí cuando hablaba de nuestra próxima boda”; ha hecho las camas, “…porque su vida se apaga en la quietud de la alcoba”; con agua clara, y perfumado amoniaco, friega; huele el aromático café portugués; y; “… si a tu puerta llama una paloma, refrescando el portal, trátala con cariño que es mi persona”. ¡Mama!; ¡No pises que está mojáo!; ¿Has puesto la lavadora?

jmgd