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domingo, 15 de febrero de 2015

Pos"sanvalentín"



Tú que eras mi paz, mi gloria…
“Devuélveme
mi quimera por tu querer,
la  que yo a ti te regalé
nuestros días de “sanvalentín.”
Que no quiero
que el delirio de febrero
sea tirado por los suelos
ni ande rodando por ahí.”
…bórrame de tu memoria.


jmgd 

martes, 6 de enero de 2015

6 de enero


Sé que vinon los reys magus porque hay cagajonis de los camellus en la calli. Yo no les he pediu na que me tragieran porqui los hay más necesitaus, sólu les he dejao un recao, que en ca huecu que dejin en los seronis los regalus lo llenin con, y se llevin mu lejus de toas las casas, la DESESPERANZA.


jmgd

sábado, 27 de diciembre de 2014

Sendas


Ha llovido,
ahora, clarea y chispea,
luego, cae un mea mea,
está empapado el suelo.
En la dehesa,
no hace frío.
¡Cómo platea
el encinar!,
la jara y, el cantueso,
el tomillo, el romero...
Cautiva,  allá en lo lejos,
al agua la riza el viento.
Se cimbra y silba la retama.
Relucen los blanquecinos
guijarros del guijarral.
Se retuerce el camino
entre los cerros, y se pierde,
aparece, se vuelve a perder,
reaparece.
En lo alto un fuerte,
atalaya del tiempo.
Y la brisa en la cara
trae aromas de recuerdos.

He vuelto.


jmgd 

domingo, 30 de noviembre de 2014

A Cipriano González

A Cipriano González.

Recuerdo el compás de quejidos romper en el viento
y al instante el bullicio en el campo guardar  silencio.
Suena el  metal en el timbre de la voz de un hombre.
“Al ritmo de la melodía acompasando su paso,
pulsando las manceras, Estebina está labrando.”


jmgd

sábado, 23 de agosto de 2014

Aprendiz de hombre.- La carga de leña.


Yo he oído decir a la noche: Se ha muerto de pena.

Era invierno, hacía frío, en la lumbre se consumía un incandescente tronco de encina, la anciana se movía de un lado a otro, junto al fuego glogloteaba un puchero ahumado, medio negro, que levantaba perezosamente la tapadera y soplaba unas espumosas burbujas de cuando en cuando. Me gustaba avivar la lumbre, observar las lenguas de las llamas y sobre todo dibujar figuras en el aire con estelas de la punta de una varita encendida.
—No la atices más, me regañaba, no ves que se gasta y el invierno es muy largo­­.
—Cuando sea grande, aparejo el mulo, voy a la dehesa y yo le traigo a usted una carga de leña.
—Uy, pues no te queda! Anda, deja de enredar con la lumbre que te vas a mear en la cama.

Rebota el eco como un trueno seco de calle a calle, de portal a portal —¡Fuera, esta ya no es vuestra casa! El agua recorre las callejas, rebosa por los portillos y ahoga las vegas, los lagares, los cortijos, los cortinales, los cercados. Retumba por los campos  el imperativo  —¡Idos de aquí, esta ya no es vuestra tierra!
La sumió la noche oscura. Se quedó como una pavesa, se consumió como la lumbre en la larga  noche del frío invierno, y en la amargura del destierro la pobre mujer murió de pena.

—Cuando yo sea grande,…no pudo ser.-
“Pues no te queda!, ¿y el aparejo?, ¿y el saberla atar?, que unas veces se ladea para la izquierda, otras se ladea para la derecha, hay que estar muy ducho para ensogar la carga y que no se venza ¡ No sabes tú la guerra que da, si no se ciñe bien segura, la carga de leña”.

jmgd




sábado, 5 de julio de 2014

Pobres, educados, niños traviesos de ciudad!



De niño chapoteaba en los charcos después de la lluvia. Volvía a casa mojado y lleno de barro, y, siempre, probaba la plantilla de la alpargata derecha que calzaba mi madre en mis nalgas, ¡con qué facilidad se la quitaba! Pero no era culpa mía, yo no tenía el poder de hacer llover.

Ayer, porque antesdeayer vine a ver a mis nietos, trabaja mi hijo en la ciudad, ayer tarde en el parque infantil, redil de entretenimiento, corralito de juegos, lleno de niños y cuidadores. Los niños (-son muy traviesos, comenta alguien), muy educados ellos, autómatas programados, deslizándose resbalan por el tobogán, suben al caballito de madera sobre muelle y lo balancean de atrás adelante, de adelante atrás, se columpian; juegan; sentado dentro del trenecito, un niño mata el tiempo, estático, quieto, con la mirada fija a ninguna parte, como ahora paso las horas muertas yo  ¿A dónde irá, encorsetado dentro del vagón en su, presumo, simulado viaje?
 Y agarrados de la mano, unas veces, otras cogido en brazos volvimos ayer al oscurecer a nuestro habitáculo del colmenar. Hoy volvemos a la rutina en el artificial acotamiento ¡Si no llueve! Aunque mi nuera no calza alpargatas.


¡Pobres, educados, niños traviesos de ciudad!


jmgd

domingo, 20 de abril de 2014

Viernes santo



¡Helo ahí!, olor a cera
¡Silencio! El Nazareno.
Los clavos en el madero.
Atronar de los tambores,
de clarines y trompetas.
Tiritan las llamas, velas.  
Solo, quejido de saeta.
Pasión, flor de dolores.

Y la luna sol en noche.

jmgd