Senectud
…a un viejo amigo.
Tras el ventanuco
con dos grueso
hierros,
en cruz, como
reja,
se vislumbra, a
veces,
una calavera.
Algo más arriba,
bajo la cornisa
pegados los nidos
de amasada
tierra.
Y en el grueso
cable,
con sus petos
blancos,
oscuros vencejos
posan en hilera.
De cuando en
cuando
uno revoletea.
¡Ay! Vieja casona
¡Pobre casa
vieja!
Ya dejas entrever
a trozo el adobe,
a trozo la piedra.
Cimbrado el
tejado:
Combadas las
vigas
de fuerte madera
que apenas parece
poder con las
tejas.
Sólo sigue
erguida
la humada chimenea.
Frustrado el
recuerdo:
Pareces por dentro
oscura y vacía,
por fuera estar
llena
de melancolía.
¡Pobre casa
vieja!
¡Ay! ¡Ya hasta
arrastras
tus vencidas
puertas.
jmgd
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